
Si hay algo que me guste especialmente de la industria de la moda, es la oportunidad que tiene de invertir en la sociedad parte de sus pingües beneficios. Indiscutiblemente, lo que se produce es un efecto boomerang por parte de la sociedad, ya sea porque una buena acción siempre tiene la suerte de una gran acogida o porque esas iniciativas favorecen que el consumidor invierta en firmas que, normalmente, no compra.









