Ayer volví a sentirme como una niña gracias a Circada. El primer síntoma fue descubrirme con la boca en círculo, consecuencia de la sorpresa incontrolada del espectáculo. Y la risa... esa que sale directamente del plexo solar (entre el ombligo y el corazón) donde residen las emociones. Primero fue, La Corcoles (Mariona Moya) con un dominio
absoluto del funambulismo sobre cable. Arriba la tenéis, fue en el CAS (Centro de las Artes de Sevilla) con un montaje que
combinaba la danza, el teatro gestual y el circo. Y de allí me fui al Teatro Alameda a disfrutar de la Gran Gala Circada... Os cuento.
Mostrando entradas con la etiqueta espectáculos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta espectáculos. Mostrar todas las entradas
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)






